Entrevista a Fanuel Hanán Díaz

Entrevista a Fanuel Hanán Díaz

Si no fuera por que Fanuel Hanán Díaz es tan joven (o aparenta serlo) me sentiría cómodo llamándolo erudito. Pero claro está que cuando se evoca tal palabra, uno se imagina a un señor viejo y arrogante. Y eso es exactamente lo que no es Fanuel, quien por el contrario, aún pudiendo ostentar lecturas, investigaciones, títulos, premios y reconocimientos, prefiere en cambio la sencillez de una buena charla y compartir lo que sabe y le apasiona.

Esta vez traemos a los lectores de LuaBooks esta entrevista con el teórico e investigador de literatura infantil, Fanuel Hanán Díaz, con quien hablaremos acerca de literatura infantil, los libros como una revelación, la responsabilidad del editor, el encuentro alrededor de la lectura, la escuela y los intermediarios de la promoción de lectura y por supuesto, hablaremos del libro álbum y de su futuro.

LC: Muchas veces hemos escuchado hablar acerca de la importancia de la lectura y los libros. Fanuel, para ti ¿por qué es tan importante la lectura? ¿qué cambia la literatura infantil en los niños?

Recuerdo la primera vez que tuve un libro en mis manos… En Venezuela existe la tradición del niño Jesús que lleva regalos a los niños. Estábamos todos los hermanos sacando los paquetes, viendo la bicicleta. Cuando de repente mi abuela me dijo que me faltaba un paquete. Y descubrí que al pie de mi cama, envuelto en un papel craft simple y modesto, estaba un paquete con dos libros: uno era Peter Pan y el otro era una versión de La isla del tesoro. Y yo creo que para mi ese regalo fue tan poderoso, que a partir de allí sentí algo que nunca antes había sentido: la necesidad de leer. Y recuerdo que nos decían que debíamos irnos a dormir, pero yo me envolvía en la sábana y con una de esas linternas grandes y pesadas, en las noches, seguía leyendo el libro por que quería terminarlo. Y a partir de ahí, esos libros en particular, tocó de tal manera mi alma, que me convirtió en un lector. Fue como una revelación y yo siento que eso es lo que hace la lectura en uno, y en los niños especialmente, y es revelarte y descubrir algo en ti que quizás no sabías que existía.

LC: ¿Basta con un solo libro?

Yo creo que sí. John Spink, bibliotecario escocés, dice algo así como que “a cada lector debe llegar el libro adecuado en el momento adecuado”. Y para mi esa es una de las grandes verdades que sostiene la magia que hace que un niño en el contacto adecuado con un libro específico, se convierta en un lector. Por lo tanto, una de las grandes responsabilidades de los mediadores y una de las más altas responsabilidades de todos los adultos que estamos como intermediarios en ese proceso lector, es ayudar a que los niños se encuentren en esos momentos adecuados con los libros que les van a cambiar la vida para siempre.

LC: ¿A dónde nos llevan los libros?

Muchas veces decimos que los libros son compañeros fieles; a veces decimos que leer es como viajar pero estando en la quietud de tu asiento. Yo creo que esas dos cosas son fundamentales. Por que a través de la lectura yo he recorrido la profundidad de la tierra; he estado en las minas del Rey Salomón, he estado en las nieves perpetuas, he estado perdido en las selvas y también he sido naufrago junto al Robinson suizo y su familia. Y todo esto ha ocurrido en el mismo sitio, en el mismo asiento, en la misma habitación. Esa capacidad de viajar a través de la lectura, para mi, es fundamental.

 

LC: ¿Entonces qué responsabilidad tienen los editores en todo esto?

Siento que en el mercado editorial existe una saturación de libros de mala calidad: libros que pudieran ser completamente prescindibles. Hay una escritora brasileña que ganó el premio Hans Christian Andersen que se llama Ana María Machado. Un día le escuché decir que los libros deberían valer la pena al menos los árboles que se cortan para hacer la pulpa del papel de ese libro. Y yo creo que cuando tomamos conciencia de lo depredador que es el ser humano, y piensas un poco más profundo en esa alta responsabilidad que tenemos los editores, deberás cuestionarte si vale la pena cortar un árbol que tardó siete años en crecer, con todo un mundo de insectos y de nidos de pájaros. Te preguntas si vale la pena cortarlo para hacer la pulpa de un libro realmente despreciable y que se puede botar a la basura, pues no pasará nada si ese libro desaparece. Yo creo que esas son unas de las preguntas que un editor debe hacerse.

Yo creo que sí existe una gran responsabilidad del editor, especialmente en sacar libros de calidad y eso implica tomarse el tiempo que sea necesario. Los libros a veces se llevan uno o dos años para orquestar esos textos y esas ilustraciones de calidad excepcional, para que conformen un ecosistema que tenga un impacto duradero en el lector. Creo que esa es una tarea indiscutible que todo editor debe tener, sobre todo un editor de literatura infantil.

LC: La escuela es un espacio vital en la promoción de lectura. Desde tu perspectiva ¿cómo ves la intermediación de la escuela en la formación de lectores?

La escuela demanda una gran cantidad de novedades. Y esto lleva a que, a veces, las editoriales emprendan carreras innecesarias contra el tiempo y saquen libros que no están maduros y de dudosa calidad. Y esto es un problema básico para el circuito de formación lectora. Por otra parte, la escuela demanda “adquisición de conocimiento” y por eso los libros para niños muchas veces se rodean de materiales adicionales (guías y cuadernos de trabajo) que le permitan al docente satisfacer las demandas de la escuela. Y claro, al final de una lectura en la que tu corazón queda palpitando por que te emocionó mucho, en la que te conectaste con un personaje, en la que tuviste una aventura, en la que descubriste un misterio, en la que sentiste miedo o quizás te moviste por la emoción, obviamente toda esa ganancia a nivel espiritual, la matas cuando tienes que responder una serie de preguntas. Y eso esta afectando muchísimo a la formación del lector literario. Yo creo que la escuela sí debe fomentar la adquisición de conocimientos en torno a la lengua pero para eso están están los libros y las lecturas que se incluyen en los libros de texto.

LC: Dicen que la vida es el arte del encuentro. Y si la lectura hace parte de la vida deberá ser un espacio de encuentro también. ¿Cómo funciona el encuentro y el diálogo en los procesos de formación lectora?

Una de las consideraciones más hermosas de la lectura es que se considera como un espacio de encuentro. Un espacio que te permite sobretodo, la conversación. Creo que establecer conversación alrededor de la lectura es una de las estrategias que te permiten ese encuentro. Muchos adultos tienen la posibilidad de favorecer ese diálogo si hacen preguntas realmente valiosas, si hacen preguntas inteligentes, si hacen preguntas abiertas alrededor de lo que puede suscitar esa lectura en el lector: alrededor de las opiniones que esa lectura pudo haber generado, alrededor de los sentimientos que esa lectura pudo haber generado en el lector y también alrededor de las especulaciones. Si vemos la lectura como modelo teórico, una propuesta interesantísima es ver la lectura como una posibilidad de construir constantemente hipótesis. Cuando tu eres lector siempre te preguntas por el destino de los personajes o te adelantas para saber qué es lo que va a pasar; siempre haces inferencias. Ahí hay un territorio extremadamente rico para construir posibilidades de diálogo. Entonces hay muchas posibilidades de construir el diálogo a partir de lo que un libro deja como territorio vivo de información. Así mismo, creo que los adultos tenemos hasta cierto punto una especie de batuta, por nuestra capacidad desarrollada de entender el funcionamiento de los signos. Los adultos podemos orientar un proceso en el que el niño exprese como él siente que esa lectura lo ha tocado, las posibles interpretaciones de un libro, y las claves que puede develar para llegar a un camino personal para entender un libro. Por eso se dice que un libro es tantas lecturas como tantos lectores. Me parece fascinante un pequeño ensayo de Aidan Chambers titulado “Dime”, en el que propone una metodología para establecer esta conversación, especialmente con jóvenes. Creo que ese es un camino muy interesante, apropiado e inteligente para hacer que los libros se instalen en el espíritu de una comunidad de lectores.

LC: Tu libro Leer y mirar el libro álbum es uno de los referentes teóricos más importantes para el análisis de este género. Háblanos un poco acerca del libro álbum y de sus características.

Actualmente el libro álbum es el género o categoría de libro con mayor presencia en las bibliotecas, librerías y en los espacios de formación de lectura. El libro álbum se caracteriza básicamente por mantener una relación estrecha entre texto e ilustración y su sentido último se construye a partir de esta interrelación. Esto quiere decir que existen muchas variables de esta relación. A veces la relación es muy cercana y otras muy lejana. Y en esa gradación de lejanía y cercanía entre ambos códigos, existen múltiples posibilidades en las que no solo entra a jugar el texto y la ilustración, sino también otros elementos como la diagramación, el uso del espacio en blanco, la tipografía que a veces crece de tamaño. Es por eso que el libro álbum se está convirtiendo en un ecosistema dinámico, con muchos elementos, como si fuese un sistema planetario que se va moviendo en una perfección invisible, haciendo de este un sistema de sentido interesante de explorar.

Este ecosistema complejo con estos elementos que forman esta invisible perfección, esta cohesión, implica también que el lector se comprometa a que estos elementos vibren y cobren un sentido para él y para la interpretación del conjunto. Es por eso que considero que el libro álbum hace un aporte fundamental a la formación lectora, pues exige que el lector sea participativo y que llene con parte de la interpretación esos intersticios que se crean en los diálogos de los diferentes elementos. Algunas veces, de forma directa, el lector tiene que intervenir tocando o moviendo el libro para encontrar sentido. Pero a veces, de una forma menos directa, el lector tiene que “completar” y eso es lo que hace que el libro álbum sea tan sofisticado, puesto que los lenguajes empiezan a dejar cabos sueltos que deben ser completados y reunidos mágicamente por un lector inteligente y comprometido para encontrar el sentido. Yo creo que por eso el libro álbum cada vez más se acerca, por su utilidad y flexibilidad, a los nuevos formatos y nuevas propuestas de lectura, los cuales le darán un horizonte mucho más amplio y un futuro bastante interesante. Es un género que tiene la capacidad para adaptarse, re-significarse y hacer propuestas cada vez más novedosas.

LC: ¿Y la lectura en formatos digitales, el libro álbum interactivo, cómo está cambiando la forma de leer?

Cada vez más existe un comportamiento internauta, unas generaciones de nativos digitales que navegan permanentemente por muchos dispositivos. Lo anterior ha cambiados bastante las perspectivas de la lectura. Yo me imagino cómo podría ser la lectura en un futuro, la lectura digital, esa lectura que implica toda una cantidad de elementos que el libro físico no tiene, por ejemplo lo multimodal, los canales sensoriales que se activan. Un libro digital interactivo te permite tener música, video, y a su vez, combinarlo con elementos que implican que toques una pantalla, que acciones un menú o un dispositivo para que algo suceda. Y cada vez más te conviertes en un participante activo, incluso un “coautor” de la historia. Y esto cambia enormemente las posibilidades de formar lectores con otros hábitos.

Yo no soy de los que predicen que el libro físico va a morir. Me parece que el libro físico tiene vigor, fuerza, tiene muchísimo que contar. Obviamente cambiará. Si por ejemplo vemos los libros álbum que se producían en los años ochenta y noventa, podemos notar diferencias abismales con los libros que se están produciendo últimamente, los cuales están más vinculados con el mundo interactivo: sus páginas se mueven y esto implica que el lector manipule y eso antes no era tan propio del libro álbum. Entonces creo que los lenguajes comienzan a combinarse y a tomar cosas prestadas unos de otros.

LC: Y por último Fanuel, ¿qué sientes que le falta a la literatura infantil actual?

Lamento que la poesía esté ausente cada vez más. Para mí es fundamental la poesía en el camino del lector y en la formación de otros elementos que no tiene la narrativa. Pareciera como si la reina, la preferida, fuera la narrativa. Pero la poesía, que es esa quietud y esa exploración de los sentimientos, se está perdiendo como parte del futuro del libro digital y del libro impreso para niños.

Más acerca de Fanuel Hanán Díaz

Teórico e investigador de literatura infantil, licenciado en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello. Fue coordinador del departamento de selección de libros para niños y jóvenes del Banco del Libro en Venezuela. Profesor invitado en el Máster Gretel de Literatura Infantil y autor del curso virtual de Escritura Creativa del CERLALC. Becado de la Internationale Jugendbibliothek (Munich) para desarrollar investigaciones sobre procesos de impresión en libros antiguos para niños. Con el apoyo de la Embajada de Francia, realizó una investigación sobre la obra de Julio Verne en Amiens y Nantes. Editor de Barataria: revista de literatura infantil y juvenil latinoamericana.

Fanuel Hanán Díaz ha sido jurado de literatura infantil en diversos concursos internacionales. Fue jurado de la Bienal de Bratislava. Ha llevado sus charlas y conferencias por diferentes países de Europa y Latinoamérica. Ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil y miembro de la Lista de Honor IBBY, 2008.

Algunos libros de Fanuel Hanán Díaz

  • Leer y mirar el libro álbum: ¿un género en construcción? Bogotá. Norma, 2007
  • El amor es un bichito. Caracas. Ediciones B, 2007
  • Semillas de México. México. Ediciones Tecolote, 2007

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