Libros con valores nutricionales para niños

Libros con valores nutricionales para niños

La idea de Libros con valores nutricionales para niños se me ocurrió, ya que llevo algunos años, tal vez los mismos que soy padre, pensando acerca de la relación existente entre la cultura y la alimentación.

Libros con valores nutricionales para niños: somos lo que comemos y somos lo que leemos

Es reconocido por todos que la alimentación es también un hecho cultural. Pero pensando un poco al revés, que es como más me gusta pensar, ¿podríamos decir que la cultura es una forma de alimentación? Para hacer esta comparación tomaré un solo elemento cultural: los libros.

Comer para vivir-Leer para vivir

La alimentación es comúnmente definida como el consumo de nutrientes para proveer nuestro organismo de la energía para el mantenimiento de las funciones vitales. En síntesis, la alimentación es la que nos mantiene vivos. Pero así mismo me atrevo a pensar que los libros también proveen a nuestro organismo de las energías para el mantenimiento de nuestras funciones intelectuales. ¿Quién puede negar que después de leer un libro uno se siente más vivo?

Pero ¿qué son los nutrientes? ¿cómo se llama esa energía que consumimos? En el caso de los alimentos se clasifican en carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Mas, en el caso de los libros ¿como se llaman esos nutrientes? Yo creo que se llaman ideas, que es la más elaboradas de las formas del pensamiento humano, de su capacidad de razonar, su creatividad, la autoreflexión y su habilidad de recibir y aplicar el intelecto. Entonces la cultura es otra forma de alimentación, una que seguramente nos alimenta algo tan importante como nuestro cuerpo: nos alimenta el conocimiento y el espíritu.

Comer para crecer-Leer para crecer

Así mismo la alimentación es un elemento fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños, incluso desde antes de nacer. La buena nutrición aporta al desarrollo de tejidos como el óseo y el muscular, procesos fundamentales en el crecimiento de los niños. Después de cierta edad, los alimentos no aportan al crecimiento de nuestros órganos y tejidos, como si a su mantenimiento. Los libros, por su parte, también contribuyen con procesos esenciales de crecimiento y desarrollo intelectual de los niños, incluso también desde el vientre materno. Pero a diferencia de los alimentos, los libros siempre contribuirán al crecimiento espiritual e intelectual de los lectores. Con los libros nunca dejamos de crecer. Ahí encontramos un aspecto maravilloso de la lectura: leer un libro siempre nos hacen crecer. Por lo anterior es importante entregar libros con valores nutricionales para niños.

Libros y valores: nuestro sistema inmunológico

La consolidación de un sistema inmunológico desde la infancia, es otro aporte fundamental de la nutrición. Los nutrientes nos ayudan a formar los tejidos y glóbulos blancos que nos protegen de enfermedades. ¿Y que hay acerca de los libros? ¿Ayudarán a la formación de un tipo de sistema inmunológico? Los libros poseen un alto contenido de valores, que podrían ser el equivalente de un sistema inmunológico que construye los fundamentos de nuestra ética y nuestra consciencia. Es innegable que los buenos libros nos hacen mejores personas.

Leer como placer

Pero la alimentación, además de todo su aporte nutricional, nos otorga uno de los mayores placeres humanos. Es innegable que la cocina es una de las más elevada forma estética y de disfrute que los seres humanos han inventado. Igual los libros, que no solamente nos aportan sus nutrientes culturales si no que representan también un verdadero placer. Tomar un libro, ya sea un libro en papel o un libro electrónico, es estar ante una obra de arte. Olfatear el aroma del papel, acariciar sus texturas, mirar con asombro las ilustraciones y por su puesto leer, representan uno de los placeres más encantadores de nuestra civilización. Libros con valores nutricionales para niños

¿Libros no nutritivos?

Yo personalmente considero que nunca antes la humanidad había contado con tan amplia y maravillosa producción de libros pensados para niños. Hoy los padres cuentan con un inmenso inventario de libros para compartir con sus hijos. Desde que Charles Perraut publicó en 1697 Les Contes de ma Mère l’Oye (Los cuentos de mamá ganso) hasta nuestros días, se han publicado los más fantásticos libros infantiles, como Los cuentos de los hermanos Grimm, Robinson Crusoe (1719), de Daniel Defoe; Los viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift; Alicia en el país de las maravillas (1865) y A través del espejo y lo que Alicia encontró ahí (1872), de Lewis Carroll; Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twain; La isla del Tesoro (1883), de Robert Louis Stevenson; La revista Infantil especializada La Edad de Oro (1889) de José Martí; El Principito (1943) de Antoine de Saint-Exúpery, y toda la maravillosa y prolífica producción de autores e ilustradores contemporáneos.

Pero también debemos reconocer que así como existe comida no nutritiva, y así como existen libros con valores nutricionales para niños, existen libros que poco nutren nuestro espíritu. Y concretamente me gustaría referirme a este fenómeno en el libro de literatura infantil. Atención padres y maestros: debemos saber que no todos los libros han sido concebidos y escritos con el respeto y cuidado que demandan los más pequeños. Así como tristemente en los supermercados encontramos una gran variedad de alimentos poco nutritivos para niños, las librerías, especialmente digitales, suelen estar plagadas de libros que parecen más bien pensados para hacer publicidad de una marca o de un personaje de película o programa de televisión, que para contar una buena historia y aportar a la educación y al crecimiento de nuestros hijos.

La invasión de los libros no nutritivos

Estos libros están conformando una verdadera invasión de contenidos sin contenido, branding disfrazado de literatura. Estos libros en su mayoría carecen de calidad literaria e ilustrativa. La mayoría son pésimas adaptaciones de clásicos como “Goldilocks and the three bears”. Generalmente estas producciones adaptan mediocremente estos clásicos para convertirlos en una lectura más ligera, violentando el estilo de la obra original. Las ilustraciones no son realizadas con esmero ni creatividad, si no que parecen ser una representación demasiado obvia del texto. Estos libros están plagados de supuestas interacciones, animaciones y ruidos que entorpecen una verdadera lectura y hacen que se pierda sentido a lo central que es la lectura. Parece como si trataran de compensar la falta de calidad gráfica y literaria con un efectismo perturbador. Por otra parte, generalmente estos libros están inundados de anuncios publicitarios de video juegos y otros productos, que entorpecen la adecuada lectura.

Los padres y maestros debemos estar atentos a este tipo de contenidos, tanto alimenticios como literarios, pues somos lo que comemos y somos lo que leemos. Tomemos más tiempo antes de comprar o descargar este tipo de libros, leamos reseñas, profundicemos en el conocimiento del autor para poder así filtrar y llegar a mejores y entrañables libros con valores nutricionales para niños.


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